el blog de Rosa María rodríguez Torrado
Parece
que lo hubieran inventado las dictaduras, pero la C invertida es la
contrapartida del símbolo Copyright. Fue creado en 1976 y se dio a
conocer con un pequeño software para ahorrar memoria RAM en la por
entonces rudimentaria industria informática. Aunque su origen nada tiene
que ver con los derechos humanos, me induce a hacer un paralelo con los
errores y las injusticias que aún subsisten en el mundo y que impiden a
pueblos enteros y a grandes grupos sociales, por motivos étnicos,
culturales o de otro tipo, tener la garantía de una vida digna. Muchos
gobiernos eluden los señalamientos acerca de su expediente negativo en
materia de respeto a los derechos fundamentales con el argumento de la
pobreza. Otros, serpentean el asunto con la facilista justificación del
papel de los países ricos y en la vergonzante cicatriz del coloniaje.
También
hay lugares como Cuba, donde sus gobernantes les impiden a sus
ciudadanos, so pretexto de una ideología y de añejas facturas históricas
con los vecinos estadounidenses, ejercer sus derechos plenamente. Somos
un pueblo amordazado de susurra mientras la mayor parte del mundo vocea
sus logros y los reclamos de cada vez más y mayores libertades para
ellos y sus hijos. El sistema totalitario cubano, basa su estrategia de
manipulación de los derechos humanos en los pilares del derecho a la
vida, a la educación, a la cultura y a la salud, aunque el resto son
violados sistemáticamente, aun cuando todos son interdependientes e
indivisibles. Por algo nunca han publicado el texto de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, emitida por las Naciones Unidas en
1948. Sus cuadros y personas notables empoderadas, repiten el argumento
poco sustentable de que el gobierno cubano es el mejor ejemplo en
materia del respeto a estos derechos, a pesar de que se resisten a
ratificar e implementar los Pactos Internacionales y sus Protocolos, que
los obligaría jurídicamente a su cumplimiento.
Generalmente,
el Día de los Derechos Humanos, que precede a la Navidad, las
autoridades cubanas acostumbran a manchar con intransigencia y
detenciones arbitrarias lesivas de la libertad de pensamiento, el
espíritu conciliador y fraterno de estas festividades, ya que la
sociedad política alternativa en Cuba celebra con diferentes actividades
cívicas esa significativa fecha.
En
la actualidad, el régimen dictatorial cubano ha introducido en la parte
de la sociedad que responde a sus intereses, cierta permisibilidad a la
recordación pública del 10 de diciembre. Poco a poco las nubes de la
intolerancia son movidas por los nuevos vientos que —manipuladoramente o
no— incorporan nuevas frases al rígido vocabulario de consignas de los
adeptos al totalitarismo. Este modelo pluscincuentenario nos impuso
vivir en un orden sociopolítico y económico en el que ellos determinan
las concepciones y categorías de derechos y deciden cuáles nos toca
ejercer y disfrutar en la sociedad. Los cubanos que amamos la libertad,
vemos con indignación como una parte de los humanos dirigentes de Cuba reinciden en su actitud de considerarse por encima del resto y salvaguardan y preservan fundamentalmente sus izquierdos,
sin importarles los derechos civiles y políticos del resto de sus
compatriotas. Continuemos trabajando con la certeza de que cada vez está
más cercano el día en que eliminaremos esa vara, más castigadora que
disciplinaria, con la que nos azota el gobierno e impide que avancemos
en la instauración progresiva del ejercicio de los derechos y libertades
de nuestro pueblo, como preámbulo de la democracia plena que nos
merecemos los cubanos.
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