lunes, 17 de diciembre de 2012

All Wrongs Reserved for Human Rights

"Larosa descalza" 
el blog de Rosa María rodríguez Torrado

Parece que lo hubieran inventado las dictaduras, pero la C invertida es la contrapartida del símbolo Copyright. Fue creado en 1976 y se dio a conocer con un pequeño software para ahorrar memoria RAM en la por entonces rudimentaria industria informática. Aunque su origen nada tiene que ver con los derechos humanos, me induce a hacer un paralelo con los errores y las injusticias que aún subsisten en el mundo y que impiden a pueblos enteros y a grandes grupos sociales, por motivos étnicos, culturales o de otro tipo, tener la garantía de una vida digna. Muchos gobiernos eluden los señalamientos acerca de su expediente negativo en materia de respeto a los derechos fundamentales con el argumento de la pobreza. Otros, serpentean el asunto con la facilista justificación del papel de los países ricos y en la vergonzante cicatriz del coloniaje.
 
También hay lugares como Cuba, donde sus gobernantes les impiden a sus ciudadanos, so pretexto de una ideología y de añejas facturas históricas con los vecinos estadounidenses, ejercer sus derechos plenamente. Somos un pueblo amordazado de susurra mientras la mayor parte del mundo vocea sus logros y los reclamos de cada vez más y mayores libertades para ellos y sus hijos. El sistema totalitario cubano, basa su estrategia de manipulación de los derechos humanos en los pilares del derecho a la vida, a la educación, a la cultura y a la salud, aunque el resto son violados sistemáticamente, aun cuando todos son interdependientes e indivisibles. Por algo nunca han publicado el texto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, emitida por las Naciones Unidas en 1948. Sus cuadros y personas notables empoderadas, repiten el argumento poco sustentable de que el gobierno cubano es el mejor ejemplo en materia del respeto a estos derechos, a pesar de que se resisten a ratificar e implementar los Pactos Internacionales y sus Protocolos, que los obligaría jurídicamente a su cumplimiento.
Generalmente, el Día de los Derechos Humanos, que precede a la Navidad, las autoridades cubanas acostumbran a manchar con intransigencia y detenciones arbitrarias lesivas de la libertad de pensamiento, el espíritu conciliador y fraterno de estas festividades, ya que la sociedad política alternativa en Cuba celebra con diferentes actividades cívicas esa significativa fecha.
En la actualidad, el régimen dictatorial cubano ha introducido en la parte de la sociedad que responde a sus intereses, cierta permisibilidad a la recordación pública del 10 de diciembre. Poco a poco las nubes de la intolerancia son movidas por los nuevos vientos que —manipuladoramente o no— incorporan nuevas frases al rígido vocabulario de consignas de los adeptos al totalitarismo. Este modelo pluscincuentenario nos impuso vivir en un orden sociopolítico y económico en el que ellos determinan las concepciones y categorías de derechos y deciden cuáles nos toca ejercer y disfrutar en la sociedad. Los cubanos que amamos la libertad, vemos con indignación como una parte de los humanos dirigentes de Cuba reinciden en su actitud de considerarse por encima del resto y salvaguardan y preservan fundamentalmente sus izquierdos, sin importarles los derechos civiles y políticos del resto de sus compatriotas. Continuemos trabajando con la certeza de que cada vez está más cercano el día en que eliminaremos esa vara, más castigadora que disciplinaria, con la que nos azota el gobierno e impide que avancemos en la instauración progresiva del ejercicio de los derechos y libertades de nuestro pueblo, como preámbulo de la democracia plena que nos merecemos los cubanos.

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