El blog de la "Asociación Jurídica Cubana"
Lic. Veizant Boloy.
En Cuba el incumplimiento contractual
con los campesinos queda sin respuesta. Estos entregan periódicamente
su producción a las Cooperativas de Producción Agropecuaria designadas,
las que se llevan la mercancía. Se anota y registra cada producto
minuciosamente.
Pasados varios meses sin que los
campesinos hayan recibido su pago, estos acuden a las cooperativas a
cobrar su dinero pues deben pagarle a sus trabajadores, comprar semillas
e implementos de trabajo para animar la nueva cosecha. Aún así, no
reciben su pago.
La Dirección de Finanzas y Economía
responde que la cooperativa no ha depositado el dinero en el Banco para
poder cobrar y luego pagarles. En sucesivos segmentos, el periódico Granma publicó las quejas de agraviados con la misma situación
En ocasiones, los presidentes de
cooperativas junto a los económicos se apropian de la suma adeudada. Se
toman medidas y llega a las manos de la Fiscalía, pero lo más
importante radica en pagar sin dilaciones al campesino. No burocratizar
las gestiones para cobrar el dinero del sudor del agricultor.
La alta dirección de la Asociación
Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) señaló en una nota de prensa,
que en febrero de 2012 se realizó una verificación fiscal en la que se
detectaron varios problemas por mala contratación.
Aunque el caso está en fase
investigativa según la nota “Es imposible hacer el pago de inmediato. La
única solución es que se apruebe en la Asamblea de la CCSF, mediante
acuerdo, que en dependencia de sus ingresos vayan pagando poco a poco”,
explicó.
El Código Civil Cubano establece las
obligaciones y derechos de las partes cuando se suscriben contratos. La
sentencia 91 de 2005 de la Sala de lo Económico del Tribunal Supremo
consigna que ningún caso franquea la posibilidad legal de apartarse de
los términos del contrato, que es ley entre las partes.
El incumplimiento contractual es hoy
una tarea pendiente por los organismos estatales cubanos; aqueja a gran
número de campesinos en la isla, que luego de trabajar de sol a sol, no
tienen la seguridad de ser oportunamente remunerados. Ocurre todo lo
contrario del titular de la nota publicada “Con el sudor del campesino
no se juega”.


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