Wilfredo Vallín Almeida
El edificio multifamiliar yace en ruinas. Una montaña de escombros se levanta ahora en su lugar ocupando una parte de Monte, una muy céntrica calle de La Habana. Corren los transeúntes, hay ruido de sirenas de carros patrulleros y de equipo de los bomberos pues lo más probable es que haya muertos y heridos.
Dentro del dramatismo que todo esto implica lo más grave, sin embargo, no es el desplome del inmueble sino que hechos de esta naturaleza se están repitiendo con mucha frecuencia en todo el país.
Es muy triste y al mismo tiempo desagradable ver imágenes así…sólo porque llueve un poco.
Y es que durante más de cincuenta años esas instalaciones no fueron reparadas, no se sometieron nunca a mantenimiento de ninguna índole ni por parte del Estado ni de sus moradores ya que, en el caso de estos últimos, no dispusieron de los recursos necesarios para ello.
Otra circunstancia que llamaría a risa si el problema no fuera tan dramático ( no se sabe que va a ser de las personas que quedaron sin hogar, a dónde las van a meter y si permanecerán durante muchos años en albergues atestados de personas que sufrieron lo mismo), es que no se permite tirar fotos del derrumbe.
Las personas que se atreven a hacerlo pueden resultar detenidas.
La imagen de una Cuba donde las edificaciones se desploman sólo porque la naturaleza cumple su función de hacer llover, no debe circular por el mundo. Sería un descrédito para la representación genuina del proletariado.
Pero, no solamente se agrietan los inmuebles y las calles.
- Se resquebraja el crédito de las autoridades (constantes casos de corrupción a ese nivel, incumplimiento reconocido de los programas del Partido, promesas de recuperación que no vemos, cambios que no van al fondo de los problemas).
- Se devalúan cada vez más tanto el peso como el CUC con el aumento continuo de los precios.
- Siguen miles de cubanos, sobre todo jóvenes, tratando de abandonar el país por cualquier vía.
- Y esta lista pudiera continuar también ad infinitum.
La tabla de salvación real, tal vez la única que vemos, son los Pactos de la ONU que el gobierno de la isla firmara en 2008 pero que no ratifica y de los cuales no habla una sola palabra.
Si mañana apareciera en la prensa oficial que las actuales autoridades han ratificado esos importantísimos documentos, muchos pensaríamos que los cambios reales han comenzado a llegar a nuestro país y que se comienzan a hablar y a actuar en serio para una transición real, pacífica y controlada para evitar desordenes y violencias indeseadas por la gran mayoría de todos nosotros.
BARRIO BLOG



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