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| Foto/Luis Felipe Rojas |
A 46 años de refundar sus bases en Cuba, el PCC intenta remover el celebro de sus militantes, les pide, casi de favor a sus dirigentes a todos niveles posibles que atiendan la base, que se hagan confiables entre los militantes de fila y hagan posible que negros y mujeres escalen a algún nivel, con tal de lograr una imagen de no discriminación por motivos de raza, género y pertenencia social. Tal parece que el comité central del PCC se ha sentado a cocer el viejo ropón verde olivo, a embastarlo y reforzar los parches de antaño.
Cuando una organización partidista (única legalmente permitida en el país) se prepara para discutir temas como el ingreso de sus militantes, el funcionamiento interno y la permanencia de los mismos, a casi medio siglo de fundada esté echando por tierra toda la jararacá anterior. Si la dirigencia comunista en la isla se apresta a producir más y liberar sin prejuicio las fuerzas productivas y tuviera en su punto de mira el bienestar social como brújula, tal vez habría una pisca de esperanza en medio del pozo en que nos encontramos, pero las noticias de la isla dicen otra cosa.
El sábado 22 de octubre el ideólogo del PCC, José Ramón Machado Ventura, visitó el municipio de San Germán, en la provincia de Holguín y desde tres días antes las casas de varios identificados “disidentes por el régimen fueron acosadas por militares, policías y oficiales del Ministerio del Interior que dicen ser de la Seguridad del Estado.
El 22 de octubre en la tarde el opositor pacifico Eliecer Palma Pupo fue detenido en mi casa, delante de mis hijos por un fuerte operativo militar compuesto por mas de una decena de efectivos, un jeep de la guardia operativa, y un auto patrulla de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria). Lo esposaron a la espalda y lo llevaron al cuartel de operaciones de la policía política, conocida como Pedernales. Al momento de dictar esta nota a mis editores aun no había sido liberado.
Igual hicieron con José Antonio Triguero Mullet, de 68 años de edad quien fue violentado delante de sus nietas pequeñas para ser liberado 4 horas después. La visita de Machado Ventura fue antecedida con la reparación de unos baches en las calles, prestaron una ambulancia al ingenio azucarero que carece de ella así como dos camiones de bomberos traídos desde Holguín. A los obreros del central azucarero los liberaron ese día de sus faenas habituales, los puestos de viandas estatales fueron surtidos como hacía tiempo no sucedía y el pequeño poblado prácticamente se paralizo aquel sábado.
Era el Macondo tropical, la antesala de “un cambio que tiene embelesado a millones de cubanos, dentro y fuera de la isla.



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