miércoles, 28 de septiembre de 2011

Aliento de dragón

"La rosa descalza" el blog de Rosa María Rodríguez Torrado

Parece que una estrategia antibesos y anticercanía se desató hace días en La Habana: se perdió la pasta dental. El humilde consumidor que administra al máximo los quilos en moneda fuerte que obtiene por el magro estímulo laboral o que recibe de sus familiares emigrados —trabajadores explotados por el capitalismo que planifican sus vacaciones, viajan e invierten por el mundo sin permiso y a pesar de eso ayudan económicamente a sus seres queridos oprimidos en el paraíso cubano— en su mayoría compra estrictamente lo elemental en los mercados que venden en divisas. Pero en Cuba somos vulnerables a la dictadura del inconsumo y presas del oligopolio estatal, pues cuando quieren liquidar un producto cubano que nadie compra, dejan de surtir la alternativa extranjera del mismo para que tengamos que adquirir el de factura nacional, que casi siempre es de mala calidad y con una mínima diferencia de precios. Es decir, que sustituyen importaciones burlando los derechos de los compradores, a los que arbitrariamente le limitan su capacidad de elección y le imponen la carencia de opciones: ¡lo tomas o lo tomas! Sin alternativas. Optan por el camino más corto y deshonesto, en lugar de ocuparse por trabajar en pro de la excelencia de los artículos del patio.

El estado controla todo el comercio y de forma ineficiente y desleal con la sociedad impide la competencia en esos negocios al trabajador privado. No permiten a los particulares montar una tienda, ni que oferte en una de las muchas cadenas estatales lo que produce. O sea, que malo o mediocre, debemos conformarnos con lo que el estado nos brinda, y además regalarles una sonrisa.

Después de varios días usando abundantes enjuagues de agua con sal, este 22 de septiembre sorprendieron agradablemente a los habaneros con un dentífrico coterráneo de la marca “Sonríe”. Ese sésamo de confección estatal y poco menthol no se adquiere con méritos laborales, trabajo voluntario, diplomas o contraseñas, sino con la pasta fuerte cubana: el cuc. Cobran por ella noventa centavos, que equivalen a 22 pesos en moneda nacional. Como es natural, seguramente habrá personas que continuarán haciendo gárgaras para poder sonreir sin tener el pestilente hálito de dragón. Al mal tiempo buena cara, y al mal aliento —sin opciones—, pastas dentales cubanas.



BARRIO BLOG.
Foto: Julio César Soler Baró
Diseño de Imagen: Juan Collins

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